TRATAMIENTO DEL AGUA DE LAS PISCINAS


http://www.elmundo.es
Básicamente, hay dos tipos de tratamiento para el agua. El más sencillo y tradicional es el químico: aplicar una serie de productos que desinfecten y conserven el agua.

El primero de ellos es el cloro. Evita que el agua se pueda poblar de microorganismos que la “pudran”, evitando posibles infecciones y, además, consigue el efecto de transparencia y limpieza que buscan todos los bañistas.

La cantidad a diluir depende de muchos factores, como el calor que haga, la lluvia que haya caído, o el número de personas que hayan usado la piscina, por poner unos ejemplos. Como medida orientativa, se podría decir que basta con diluir 20 gramos de cloro por cada 15 metros cúbicos de agua, cada cinco o seis días.

Por supuesto, este producto debe echarse a la piscina en un momento en el que no haya nadie; de lo contrario se pueden producir molestos síntomas, como picores fuertes en los ojos y piel, o incluso quemaduras si la concentración de cloro es muy elevada.

Además del cloro, hay tres tipos de productos más que deben incluirse en todo mantenimiento de piscinas. El primero es un alguicida. Habría que echar, de forma orientativa, cinco gramos por metro cúbico de agua, cada quince días.

Otro producto es el floculante, que disolverá las pequeñas partículas en suspensión que acumulan las piscinas por su mera exposición al aire. También cada quince días habría que echar 10 gramos por metro cúbico.

La tercera sustancia química es un controlador del PH de la piscina. Según los expertos, conviene mantener el agua con un PH de 7 ó 7,8. Si el agua se hace muy ácida podría llegar a corroer algunos elementos metálicos.

Además de la química, o en vez de ella, si queremos que nuestra piscina funcione de la mejor manera posible, la opción óptima es la instalación de un purificador de agua en el sistema de filtración. Su funcionamiento se basa en las propiedades del oxígeno activo o el bromo, y sirve para eliminar hasta el 90% de los productos químicos y mantener el agua en perfectas condiciones.

Por último, un cuidado necesario en toda piscina es la limpieza de los fondos y paredes. Una vez que la piscina está en funcionamiento, este proceso puede llevarse a cabo con un sencillo barredor manual, que es una especie de aspiradora que se pasa por todas las superficies, eliminando la suciedad que se queda incrustada, sobre todo en las junturas.

Si nuestra piscina tiene dimensiones considerables, podemos adquirir alguno de los modelos semiautomático que se ofrecen en el mercado, o incluso una especie de robot que limpiará nuestra piscina casi de manera autónoma, mientras tomamos el sol tranquilamente.

Además de estos sistemas de mantenimiento, diversas empresas nos ofrecen sus servicios para conseguir que nuestra piscina todavía esté en mejores condiciones sanitarias, estéticas y funcionales.

Una buena parte de estos servicios tienen que ver con el mantenimiento a largo plazo de la piscina. Por ejemplo, si observamos que las juntas entre mosaicos presentan hendiduras, habrá que restaurar la lechada e impedir así cualquier oquedad, que puede ser un paraíso para algas, bacterias y hongos y, junto a ello, ensuciará la piscina.

Para un mantenimiento prolongado, además, habría que cambiar cada tres o cuatro años la arena del filtro, debido a la erosión y calcificación que sufren sus granos, entre los cuales quedan retenidas la mayoría de partículas que contaminan el agua

MANTENIMIENTO DE LAS PISCINAS

Información obtenida en http://es.over-blog.com/

En invierno
Para el mejor cuidado de una piscina incluso cuando no se usa, se deben seguir estas recomendaciones que harán de la piscina la mejor cuidada de todas.
Se debe cubrir con una lona que es impermeable y mediante las fijaciones adecuadas para que quede muy tensa y segura para cualquier persona que pueda equivocarse y pisar encima de ella.
Se debe controlar cada 2 meses aproximadamente la existencia de bichos y animales que hayan podido acceder a ella, desinfectándola previamente para un óptimo cuidado del agua.
También se le puede poner un protector que no es de gran coste para poder utilizar ese trozo de terreno durante el tiempo que no se usa. Este es muy útil sobre todo para tamaños muy reducidos de terreno.
Para la seguridad de todas las personas que puedan acceder a ellas es conveniente protegerla con una valla metálica o un sistema de acceso seguro.
En verano
Para llevar a cabo el tratamiento de agua de piscinas en la preparación, hay que limpiarla exhaustivamente mediante el vacío y frote de todas las paredes de la misma, al menos cada 2 años o antes si se viese que el agua de la piscina está muy sucia.
Una vez realizada toda la preparación habrá que proceder a su mantenimiento y por ello hay que tener muy en cuenta estos puntos para el trato correcto de las aguas:
Las depuradoras de las piscinas deben de ir mantenidas con los especiales filtros para piscinas que se irán renovando una vez cada 15 días aproximadamente, siempre y cuando se encuentre la piscina en un lugar más sucio.
El floculante de piscinas debe insertarse en su justa medida, ya que es un producto con el que hay que tener cuidado y con el que cualquier persona no se debe pasar.
El cloro en piscinas es fundamental, ya que evitará la existencia de bacterias en el agua y favorece el mantenimiento positivo de la piscina. En una piscina inferior a 100 metros, se le aplicarán de 2 a 5 pastillas de cloro en función del tamaño.
El PH se debe controlar, ya que es un elemento que trata las aguas para obtener una mayor calidad y resolución. Se debe adquirir un medidor especial que datará la cantidad a la que se debe situar este nivel. Para aumentar o disminuir este nivel al apto, existen productos que serán necesarios comprar para regularla en todo momento.
El limpiafondos es un instrumento de limpieza interior en las aguas usado para la limpieza del fondo de forma exhaustiva. Este elemento debe pasarse por ella cada día, es recomendable pasarlo a primera hora de la mañana o bien a última.